MONZÓN VIVIÓ UN FIN DE SEMANA DE FRATERNIDAD EN EL XVII ENCUENTRO DE COFRADÍAS PENITENCIALES DE ARAGÓN.

Monzón acogió durante el fin de semana pasado el XVII Encuentro de Cofradías Penitenciales de Aragón, una cita que reunió a hermandades de toda la comunidad bajo el lema «Cofrades procesionando la esperanza». Alrededor de setenta cofrades procedentes de distintos puntos de Aragón —entre ellos una nutrida participación de Barbastro— se dieron cita en la ciudad, que durante dos días se convirtió en centro de convivencia, formación y vida cofrade.
El encuentro comenzó el sábado por la mañana con el acto oficial de apertura, en el que intervinieron representantes municipales, eclesiásticos y de la organización local. Tras la bienvenida, la jornada avanzó con un completo programa de reflexión en torno a la Esperanza, articulado en tres conferencias: «La esperanza del cristiano», «La esperanza del peregrino» y «La esperanza del cofrade», impartidas por especialistas invitados.
Por la tarde, los asistentes participaron en talleres formativos, una mesa redonda y una visita guiada por diversos rincones de Monzón. La jornada concluyó en la Catedral de Santa María del Romeral, donde se recordó el pregón de Semana Santa 2024, evocando el sentido profundo de la tradición cofrade.
El domingo se abrió con la clausura oficial en el Convento de las Hermanas Clarisas, donde se presentaron las conclusiones de los trabajos realizados durante el encuentro. A continuación tuvo lugar la Procesión Extraordinaria del Resucitado, que partió del Convento de Santa Clara y recorrió las calles de la ciudad hasta la Catedral. Ya a mediodía, en el mismo templo, se celebró una solemne Eucaristía presidida por el obispo diocesano, D. Ángel Pérez y acompañado por el obispo de Huesca y Jaca, D. Pedro Aguado, que puso el broche espiritual a dos jornadas intensas de fraternidad, oración y aprendizaje compartido.
El encuentro concluyó con una comida de hermandad en un ambiente de cercanía y gratitud. Los cofrades participantes coincidieron en destacar el esfuerzo y la dedicación del comité organizador, cuyo trabajo permitió vivir un fin de semana memorable, enriquecedor y profundamente arraigado en la tradición y la fe.